SIMPATÍA Y EMPATÍA Alicia Caballero Galindo

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BALCÓN DEL PENSAMIENTO




NUESTRO IDIOMA ES RICO Y VARIADO; CON FRECUENCIA CONFUNDIMOS EL SIGNIFICADO DE PALABRAS SEMEJANTES, LAS USAMOS INDISTINTAMENTE Y …NO SIGNIFICAN LO MISMO.

El idioma Español es uno de los más ricos y variados; hay infinidad de palabras para expresar una idea, así como sinónimos. Para referirse a los asnos por ejemplo: burro, pollino, jumento. El cerdo; cochino marrano, cuino, puerco. En ocasiones usamos palabras como sinónimos que no lo son, es el caso de simpatía y empatía. Se da el caso que usamos equivocadamente algunos vocablos; por ejemplo, las palabra altisonante, tiene dos significaciones; un lenguaje altisonante, puede referirse al uso de una retórica rebuscada, alegórica y complicada para expresar una idea. También se aplica el vocablo cuando se dicen expresiones correctas pero en desuso causando confusión en quien escucha. También se llama lenguaje altisonante cuando se emplean expresiones soeces, procaces y vulgares para expresarse. No falta quién emplee el término incorrecto “antisonante” en vez de altisonante. El prefijo anti implica lo contrario: “sería contra el sonido”, algo a todas luces incoherente. Cuando no tengamos conocimiento de un vocablo, debemos emplear la lógica, como en este caso para juzgarlo.

En el caso de simpatía y empatía, empecemos por expresar la significación de ambos términos que registra el diccionario de la REA (Real Academia Española) : Como simpatía designamos el sentimiento por el cual profesamos, de manera natural y espontánea, una inclinación afectiva hacia otra persona, y que generalmente se da de manera recíproca.

La palabra, proviene del latín simpathĭa, y esta a su vez del griego συμπάθεια (sympátheia), que significa ‘comunidad de sentimientos’.

Todos los seres humanos somos energía pura y reflejamos con actitudes y gestos parte de nuestra personalidad. En el cotidiano andar entre los demás, encontraremos personas que son atractivas e idóneas con nosotros a veces aún sin hablar y esa sensación es mutua casi siempre. El instinto gregario que posee el ser humano genera el deseo de simpatizar con las personas que forman parte de su entorno cotidiano porque así será más llevadero el diario convivir en los distintos círculos donde se desenvuelve. La simpatía surge de la identidad con los demás en algún aspecto, sin embargo se da el caso de una sensación de rechazo o antipatía con algunas personas a veces es a priori, otras, después de ver o escuchar su comportamiento al convivir en grupo. Una persona simpática es aquella que muestra un magnetismo personal espontáneo. En ocasiones, la imagen que una persona ofrece, va ligada a preocupaciones, malestares físicos o temor a ser agredido; en estos casos se presenta una imagen que no es real porque está influida por el miedo, el enojo o algún malestar. No se debe juzgar hasta determinar la causa de ciertas actitudes.

La simpatía es una cualidad un tanto superficial que salta a la vista y no se puede ocultar. El narcisismo y la soberbia dan al individuo un aspecto opuesto, la antipatía, dicha actitud genera el rechazo de los demás.

“Empatía”es un término que fue acuñado en 1909 por el psicólogo británico Edward B. Titchener. La estructura de la palabra viene del griego antiguo “empátheia”, que significaba “pasión”. No obstante Titchener la utilizó para traducir la palabra alemana “einfühlungsvermögen” y su concepto de sentimiento compartido. Es interesante que el Griego actual, empátheia ya no tenga una connotación positiva sino que se refiere a sentimientos negativos o prejuicios en contra de otra persona.

La empatía es un sentimiento, de acuerdo al concepto de Titchener, racionalizado y más profundo que la simpatía, porque va más allá de una simple identificación. Es la capacidad de un individuo de “saber leer” en los gestos y actitudes de los demás y a veces hasta deducir lo que piensan o sienten. Leer gestos, variaciones de voz, movimientos corporales que detectan un sentimiento interno que no se externa, de ese entendimiento surge la compasión, la comprensión y se manifiesta la solidaridad humana.

Si vemos por la calle a un niño que mira un aparador con alimentos, tiene las manos en los bolsillos, está absorto en lo que ve y su aspecto es descuidado, de inmediato una persona empática detecta que tiene hambre y se acomide a apoyarlo de alguna manera. Si en la caja de una tienda de autoservicio está la cajera mal encarada y con una actitud que no es agradable, una persona empática va a ver más allá de su actitud y le preguntará amablemente qué le pasa, porque su empatía la hace percibir que algo anda mal en ella. Una persona no empática, sólo se molestará por la mala actitud de la empleada y tal vez hasta le reclame ocasionando un incidente desagradable para ambas por falta de sensibilidad.

La esencia de la simpatía y la empatía es la compasión, una mezcla de comprensión y aceptación de los demás que puede ser vista como derivada del conocimiento y la observación de las actitudes humanas que refleja sabiduría y madurez.

La compasión reconoce una parte de “uno mismo” en el “otro”, los aspectos compartidos y comunes de los sentimientos entre individuos. Tanto la simpatía como la empatía implican preocuparse por la otra persona, pero con la empatía, la preocupación es reforzada o expandida al ser capaz de sentir las emociones de la otra persona.

Por desgracia el egoísmo hace que “aparentemente” una persona sienta simpatía por alguien que por alguna razón cayó en desgracia de alguna manera, le dará una palmada en la espalda, le sonreirá y seguirá su camino, a veces, con una alegría malsana al ver caída a determinada persona que era causa de envidia. Una persona empática, se conduele de la desgracia de otra, la consuela y trata de brindar ayuda de alguna manera porque “se pone en sus zapatos”

Si una persona se cae en la calle y no se puede levantar, algunos lo mirarán con simpatía y conmiseración y seguirán su camino. Una persona empática se detendrá, le preguntará si se siente bien y si puede hacer algo por ella, le ayudará a incorporarse porque imagina lo que siente el estar en esa situación.

En nuestro mundo, necesitamos más que nunca esa solidaridad humana que se está perdiendo con la deshumanización de la vida moderna siempre corriendo y con el miedo reflejado en el rostro. Debemos aprender a ser empáticos con nuestros semejantes, identificarnos como parte de una especie que necesita apoyo mutuo para vencer la indiferencia que se está volviendo un mal endémico.

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