Surge la vocación turística…Entre Nos

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Por Carlos Santamaría Ochoa




Hace 38 años que el columnista llegó a Tamaulipas y comenzó aquellos recorridos hermosos con los fotógrafos Kenneth Garreth y Guillermo Aldana, contratados por Fonapas par que hiciéramos un trabajo que está hoy en día en la Biblioteca “Marte R. Gómez”, a la antigua, es decir, en diapositivas.

Casi 4 décadas después, volvimos a pisar tierra tulteca, a invitación de una persona que queremos mucho, y encontramos el Tula que platicamos hace unas semanas, lleno de expectativas turísticas, de proyectos que no han cuajado pro falta de dinero, pero que con el entusiasmo de las autoridades y la ciudadanía, principalmente quienes hacen artesanía, surge como una opción para aquellos públicos, otrora fantasmas, que retoman vida.

En aquel entonces Tula pertenecía al que conocíamos como el “cuarto distrito” o el “cuarto desierto”, dicho así peyorativamente por la aridez de su clima y que, junto con Bustamante, Miquihuana, Palmillas y Jaumave conforman una región que hace poco le llamaron “del Altiplano”, pero que es el mismo semi-desierto tamaulipeco que tiene potencial en muchas cosas, y que se está descubriendo por parte de la gente.

Ya se ve fisonomía turística en casi todos los municipios, es decir, los 43 que conforman nuestra geografía.

¿Quiere ir a un pueblo prácticamente fantasma? Vaya a San Nicolás, o si quiere visitar las ruinas de la vieja Ciudad Guerrero, o las maravillas de Mier o Reynosa, pasando por Matamoros y muchos sitios que son punto de desarrollo para todos.

Y volviendo al rumbo de Tula y sus alrededores, hemos encontrado un Arroyo Loco en formación y desarrollo, calles muy áridas, calurosas pero limpias y dispuestas a recibir a los turistas que, por cierto, vimos varios.

Hay puestos artesanales de aspectos de recuerdos y comidas típicas y muchas otras cosas más. Sin duda alguna, se nota la mano de la administración municipal y de un grupo de tultecos amantes de su tierra que hacen su lucha por dignificar aún más ese histórico rincón del noreste agreste y árido de México.

Poco a poco ha ido cambiando todo por allá, y encontramos inclusive esos típicos mapas con dibujos de hoteles y comercios que se distribuyen en las mejores y más grandes ciudades del mundo, patrocinados por los mismos comerciantes, y que constituyen un esfuerzo colectivo para mejorar y difundir.

La Iglesia de San Antonio luce imponente en la plaza e impecable: limpia y ordenadas, abierta para el devoto y el visitante, así como muchos, pero muchos negocios.

El movimiento ciudadano en Tula es ejemplar, y también lo percibimos en Jaumave y un poco en Palmillas, pero seguros estamos que muchos de los alcaldes tamaulipecos se han dado cuenta que el dinero que ingresa por concepto de aspectos relacionados con el turismo es muy importante, y no hay que dejarlo ir.

Hay mil pretextos para no trabajar, pero la verdad es que si todo mundo hace lo que debe y unen esfuerzos puede haber resultados como los del çtula que vivimos este martes cuando nuestro regreso a casa.

Bien, muy bien por las autoridades y ciudadanos preocupados por tener más ingresos y mejorar el entorno donde viven, y por querer su terruño.

Mejor, por todos los que colaboran pasean do en nuestros muchos lugares encantadores que la naturaleza ha prodigado a Tamaulipas y que tiene para todos los públicos y edades posibles.

Sin duda alguna, la apuesta por el turismo por parte del gobierno estatal dio muy buenos frutos este período vacacional, y si no, pregunte a quien maneja estos aspectos y verá que hay muy buenos resultados.

Hubo visitantes, muchos, y por consiguiente, hubo ingreso de dinero para mucha pero mucha gente, lo que nos permite dilucidar una mejora en el modo de vida de todos los que amamos Tamaulipas.

Comentarios: columna.entre.nos@gmail.com

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